The One (2001)
Un universo multiversal donde existen infinitas realidades paralelas, cada una con versiones diferentes de cada persona. La premisa central es que la energía vital de un ser se distribuye entre todas sus versiones en los multiversos. Si una versión muere, su energía se redistribuye entre las restantes, haciéndolas más fuertes.
Jet Li interpreta a dos versiones opuestas de sí mismo:
- Gabe Law: Un bombero bondadososo en una realidad similar a la nuestra.
- Yulaw: Una versión renegada que ha viajado entre universos asesinando a sus otros “yoes”. Su objetivo es convertirse en “El Único” (The One), eliminando a todas sus versiones para concentrar todo el poder y volverse una entidad suprema.
Más allá de la película
- todos estamos interconectados a través de versiones alternativas de nosotros mismos. Esto evoca principios espirituales como el “Todo es Uno” (presente en el hinduismo, budismo y filosofías neoplatónicas), donde la separación entre individuos es una ilusión.
- Desde una perspectiva no-dual, Yulaw representa el ego que busca dominar y separarse, mientras que Gabe encarna la aceptación de la interdependencia.
- El multiverso se rige por un equilibrio energético. La ambición de Yulaw de romperlo simboliza el desequilibrio que genera el apego al poder, algo con consecuencias catastróficas. Esto refleja conceptos como el karma o la ley de causa y efecto: alterar el orden natural trae destrucción.
- Yulaw y Gabe son arquetipos del bien y el mal dentro del mismo ser, una representación de la sombra junguiana. La lucha entre ellos es nuestra batalla interna entre luz y oscuridad tiene repercusiones que trascienden nuestra realidad inmediata.
- Irónicamente, Yulaw busca la unicidad eliminando a los demás, pero al hacerlo pierde su humanidad.
- Aunque existen múltiples versiones de cada persona, cada una toma decisiones diferentes (como muestra Gabe siendo bombero mientras Yulaw es un guerrero). El libre albedrío coexiste con un marco de posibilidades predeterminadas.
- La idea de que el poder se concentra al eliminar a los “otros yoes” como una metáfora de la espiritualidad egocéntrica, donde se busca la iluminación para dominar, no para trascender. Contrasta con tradiciones como el budismo, donde el desapego y la compasión son clave.
Discusión